La semana pasada hicimos un bonito mural. Es otoño, y ya sabemos que las hojas de algunos árboles comienzan a caerse. Fuimos a recoger hojas al campo, las guardamos todas en una gran bolsa para después observarlas y conocer de qué árboles se habían desprendido. Buscamos información en un libro muy gordo, en el ordenador, y gracias a Conchi y a las profes de infantil, pudimos poner nombre a las hojas. Teníamos laurel, palmera, encina y roble. Todas eran muy diferentes entre sí, pero se parecían en el color, la textura y el sonido al pisar o arrugarlas.Pegamos las hojas en el mural y escribimos su nombre. Después, con las que sobraron salimos al patio y ¡jugamos a tirarlas por los aires! Fue una fiesta otoñal muy divertida e interesante.



