Esta tarde hemos aprendido un poquito más acerca de nuestro cuerpo. Nos hemos concentrado en los sentidos. Haydée nos ha explicado cuáles son y qué parte de nuestro cuerpo utilizamos para cada uno.
Como no es igual escucharlo que experimentarlo, hemos jugado con las cajitas de los sentidos:
Como no es igual escucharlo que experimentarlo, hemos jugado con las cajitas de los sentidos:
Nos ha encantado oler los diferentes aromas de la cajita del olfato (¡e impregnarnos de colonia!). Tocar y adivinar objetos en la bolsa del tacto (además de sentir con la piel texturas suaves y ásperas en nuestras caritas). Para la vista, nos hemos puesto un pañuelo en los ojos, quedando totalmente excluidos de visión (¡cómo nos chocábamos con todo!). La cajita del oído encerraba diferentes instrumentos (los hemos tocado con tanta fuerza e ilusión que casi dejamos sordos a los compañeros). Y por último... una de las cajas favoritas: el gusto, donde encontramos diferentes alimentos, con distintos sabores. Los hemos estado probando y tratando de diferenciar, porque nos cuesta un poquito con tan solo 3 añitos, saber cuando algo está dulce y cuando salado (nos ha sobrado un poco de naranja y jamón york, pero... ¡nada de bizcochos ni gominolas! ¿Por qué será?)
Lo que sabemos seguro es que lo hemos pasado fenomenal explorando todas estas cajitas con nuestros sentidos. Estábamos todos atentísimos, intrigados, emocionados, extrañados, contentos, esperando nuestro turno, respetándonos y portándonos mejor que nunca.
Y es que somos pequeños exploradores que estamos descubriendo algo maravilloso: a nosotros mismos y el mundo que nos rodea.